El topónimo de Boada o boyada, viene a significar “pastizal de bueyes” y no como se ha dicho proveniente de hoyada u hondonada.

Tal nombre seria impuesto seguramente durante la repoblación cristiana del siglo IX. Ya en el silgo X, en concreto en el año 916 en la documentación de Ordoño II se cita como “Boucita” y, a mediados del siglo XIX, se daba el nombre de “Bohada”. 

Dentro del término municipal de Boada de Campos, se ha venido rehabilitando, a instancia de su ayuntamiento y la Fundación 2001 Global Nature, la antigua nava, como segundo humedal o laguna endorreica de Campos tras la “Navilla” de Fuentes de Nava y a la que suelen concurrir algo más de tres mil ejemplares de anátidas migratorias en épocas invernales.

La iglesia parroquial de Boada, que aclama a San Pedro Apóstol, es de estilo gótico mudéjar y construida a base de tapial y de ladrillo. Se levantan en tres naves, conformadas por pilares delgados, y se cubrían con artesonados aunque ya no existen, salvo las del crucero y la capilla mayor, y de bastante interés artístico. 
Su torre es también de estilo gótico mudéjar, con la estructura apiramidada, con primer cuerpo de piedra y las restantes de ladrillo. Portada gótica del siglo XIII en el lado de la epístola; ante el pórtico, un sepulcro de piedra con tapa labrada de mediados del siglo XVII. 

En la nave del Evangelio, una buena capilla con pila bautismal del siglo XVI y decorada con relieves vegetales y un escudo episcopal. Además un retablo barroco del siglo XVIII con escultura de la Virgen del Carmen y una capilla con retablo del siglo XVI y pila bendita del mismo siglo.

El retablo mayor del Presbiterio es del último tercio del siglo XVI con esculturas de un seguidor de Esteban Jordán, y relieves del lavatorio y de la última cena. A su vez en la Epístola, un retablo de finales del siglo XVI con pintura de San Agustín y San Roque; otro retablo es rococó del siglo XVIII con esculturas de esa época, y un relieve de Cristo con las Cruz a cuestas .En la Sacristía, tabernáculo del retablo mayor.

En un otero cercano a la localidad los restos de una ermita expoliada y dedicada a Nuestra Señora del Castillo y que acáso fuera en su día 4 una torre-fuerte. La imagen titular de la ermita era una escultura de la virgen del siglo XVI atribuida a Pedro Bolduque que se mantuvo en el retablo barroco del Presbiterio. Imagen robada como otras de la iglesia parroquial.